Tras meses de rodaje y trabajando en el teatro, llegan por fin las vacaciones...
¡Por fin!, pero no por mucho tiempo. ¿El motivo? Dejamos de rodar capítulos de El internado hasta septiembre, pero yo me embarco en los ensayos de Arte. Se trata de la obra de Yasmina Reza que vamos a estrenar el 19 de agosto en el palacio Euskalduna de Bilbao.
El éxito es algo con lo que siempre sueñan los actores, ¿se imaginaba que la audiencia iba a responder tal y como está haciéndolo?
Siempre soy el primer sorprendido. Todo trabajo es un examen en el que eres juzgado por la audiencia. El triunfo de esta serie es una suma de responsabilidades para afrontar el siguiente proyecto.
¿De qué manera ha sorprendido El internado?
Es una propuesta atrevida y original. Hemos tenido que convencer a la audiencia para que dejen de ver otra cosa por lo nuestro. Me llena de orgullo el riesgo que corrió Globomedia al proponerme en poco tiempo hacer un personaje en las antípodas de lo que la audiencia estaba acostumbrada a verme. ¿El resultado? Los espectadores han premiado con su apoyo a todos los que trabajamos en El internado.
Al margen del atrevimiento y del misterio, ¿cuál cree que son las claves del éxito de esta serie?
Si lo supiéramos lo produciría el Banco de España y no tendríamos esa crisis de la que tanto se habla. Bromas aparte, lo que sí le puedo decir es que todos hemos puesto lo mejor de nosotros y hemos conseguido eso siempre tan difícil que es conectar con el público por TV.
Lleva más de veinte años trabajando, ¿ha llegado el momento de los halagos?
No me creo nada. Pobrecito de aquel que se crea que ha llegado a lo máximo. Esta profesión es un constante hacer, sumar y seguir. Otras veces también es restar y es precisamente de los fracasos de donde se sacan las mejores lecciones.
¿Es usted realista?
Soy consciente de que en el mundillo de la interpretación hay gente con más talento que yo y que están trabajando repartiendo pizzas para costearse sus estudios de interpretación. Yo no me canso de trabajar y cada personaje es un paso más para lo que quiero llegar a ser.
¿Su meta?
Llegar a hacer personajes que no se parezcan en nada a mí. Perder tu personalidad para ser tu personaje. Es lo que se llama despersonalizar y lo hace de maravilla -a los premios me remito- Javier Bardem.
Trabajar con actores jóvenes y con veteranos, ¿quién aprende más de quién?
Nosotros de los jóvenes. Ellos son más libres y te ven como el que nunca falla y eso te hace tratar de superarte para no flaquear.
Fuente
..........nuestro clan destrona a..........
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¿Y sale alguna foto de él nueva?



