Quién le iba a decir una niña soñadora que algún día formaría parte del 'glamour' del cine, la televisión y el teatro. Es lo que le ha ocurrido a la santanderina Marta Hazas, una licenciada en Periodismo, que ahora camina firme en el arte de la interpretación. De Marcha fue con ella de tiendas por sus rincones favoritos de su segunda casa, Madrid.
Nos adentramos en el Mercado de Fuencarral, centro neurálgico del underground fashion madrileño. Lo más raro que imagines allí está. Incluso un guardia de seguridad que al ver las poses de Marta se asustó. Pero conseguimos el propósito reportajeable. Primero la bella periodista, con título y todo, apostó por un look romántico y rockero todo en uno: vaquero pitillo, botas de cuña, jersey xxl en negro y una diadema de princesa para coronar su cabello de lujo.
Nos metemos en un puesto de vestidos de princesas auténticas o lo que es lo mismo el sueño de cualquiera que siguiera Sexo en Nueva York. Marta se prueba uno en pata de gallo -en su obra, ya de gira, luce uno tal cual- que le sienta como anillo al dedo y vuelve a posar con la maestría que dan los años de currarse su lugar en el mundo del artisteo. La gente mira y ella sonríe. Incluso intima con la dependienta, también aspirante a actriz. ¿Casualidad? ¿Destino?
Siguiente look: hecho por si misma, una camiseta con una frase de su cosecha -'No volveré a casa hasta que me enamore', pero lo sentimos ya está enamorada- y la imagen de Ruth, una de sus ídolos de adolescencia. Tiene ahora un tono más juvenil, muy de la serie en la que va a participar: SMS, en La Sexta. Escucha música y se vuelve loca metiéndose en la piel de ese personaje joven y rebelde que no es pero que como buena actriz sabe interiorizar. ¿Qué maestra!
Seguimos el periplo fashionista de una tarde cualquiera, ahora vestida colorista con una firma de la que es imagen, Chuloo's, en la que los colores y la feminidad son la base. Ahora Marta se vuelve agresiva, más peleona, como la chica mala que no es. Disfruta posando y mostrando que esa ropa tan casual va del todo con su espíritu. Si algo le gusta es «la comodidad y jugar con la ropa. Depende del día me visto según me dé, pero siempre sencilla», asegura.
Después se saca de la manga una camisa en tonos verdes de terciopelo, muy étnica. Es de su abuela, una herencia de moda que guarda como oro en paño y que le devuelve al estado más de chica buena de película romántica.
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..........será cosa de la maldición..........
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