Pese a su juventud es uno de los actores más consagrados de nuestro teatro. Tablas no le faltan ya que desciende de saga de actores por partida doble: los Larrañaga y los Merlo. Así que no es de extrañar que Chicho Ibáñez Serrador haya confiado en él para adjudicarle el papel protagonista de su obra El águila y la niebla, que se representa en el Teatro Español de Madrid.
Es un personaje muy difícil. Ana Diosdado, que es una gran amiga mía, una gran escritora y directora, una mujer de teatro, dice que si se pudiese contar en dos minutos aquello que requiere dos horas, es porque la obra es poco interesante, pues de lo contrario estaríamos estafando a la gente que se sienta dos horas a verlo. Por este motivo, yo no soy amigo de contar los argumentos, ni como lector ni como espectador. En cualquier caso, por resumir un poco, mi personaje trata de un chico que lleva ingresado en una clínica mental desde los 10 años, sin tener ninguna deficiencia mental; no está loco ni tiene ninguna característica que lo haga diferente de los demás. Precisamente eso es lo que hace que le encierren.
¿Qué supuso para ti que te llamase Chicho Ibáñez Serrador?
Ha sido y es una experiencia muy gratificante, es un trabajo muy bonito y estoy muy contento con él; no sólo con Chicho sino también con mis compañeros. Salir a diario con una actriz como Paula Sebastián, para mí es un placer porque es una mujer eminentemente de teatro y lo demuestra cada vez que sale al escenario. Está siendo una experiencia muy bonita.
¿Chicho es duro como director?
No, en absoluto; propone, no impone.
¿Cómo venderías la obra para que la gente viniera a verla?
Soy malísimo vendiendo. Le diría a la gente que el teatro es una manera muy divertida (al igual que la literatura y el cine) de pensar. El teatro no es una forma pasiva de pensamiento, sino que estás pensando, divirtiéndote, viviendo las circunstancias de otro personaje en ese mundo de ficción que todos, de alguna manera, hemos conocido y conocemos. Nos pasan cosas muy bonitas. Yo siempre digo que en el teatro disfruto más como espectador que como actor.
¿Te vas a quedar sin vacaciones este verano?
Sí, me quedo sin vacaciones pero me compensa lo que estoy haciendo.
Profesionalmente atraviesas uno de tus mejores momentos? ¿Qué proyectos tienes?
Sí, estoy pasando una buena racha. Voy a hacer Don Juan Tenorio dirigido por Mauricio Escaparros. Yo siempre digo que la gente de mi generación no hemos tenido la suerte de trabajar con maestros como mi abuelo Ismael Merlo y su generación, ni con grandes directores como José Luis Alonso. No hemos tenido esa oportunidad, así que trabajar con Mauricio supone que no sólo te dirija sino que te dirija y que te enseñe, y eso es muy bonito.
¿El teatro está atravesando un buen momento?
Sí, yo creo que sí. Vivimos en un mundo en el que todo está enlatado a través de Internet y los avances de los ordenadores te traen a la vida a los dinosaurios y nos los ponen en una pantalla de cine. Sin embargo, el teatro transcurre en directo y pienso que lo que ocurre en vivo cada vez se va a revalorizar más.
¿Crees que los medios de comunicación apoyan suficientemente el teatro?
No, pienso que el apoyo al teatro nunca es suficiente. No se le apoya como se merece y no sé bien porqué. Supongo que es porque hay cosas más vendibles o más apetecibles para el público que el teatro. Si los medios lo apoyasen sólo con un 10 por ciento de lo que apoyan al fútbol, quedaría más compensado. En Londres el fútbol es un deporte que mueve masas, pero hay más de 200 teatros funcionando.
Tú vienes de una saga familiar de actores, ¿ha influido en que tú te hayas dedicado al espectáculo?
No lo sé. Lo que sí sé es que estoy muy agradecido a mi familia, hay gente que reniega de formar parte de una familia de actores porque cree que les resta personalidad en su discurso personal y artístico, yo no. Yo tengo que estarle muy satisfecho, porque un lugar tan ajeno como es un escenario, para mi fue común desde pequeño. Es más, en el escenario en el que celebré mi primera comunión estrené luego “Calígula”. Image
¿Cómo reaccionaron tus padres cuando les comunicaste que querías seguir su camino?
No se sorprendieron, ya que yo ya grabé un disco con 11 años, aunque no lo sabe nadie, ni debe saberlo porque fue terrible.
¿Quién te dio más consejos: tu madre o tu padre?
Los dos son pocos amigos de dar consejos, no son de esos padres que recomiendas sobre las maneras, ni encajan en esa imagen que hay del veterano que aconseja al recién llegado. A mí lo que me hizo escoger este camino fue ver cómo ellos vivían su profesión, cómo la respetaban y cómo les gustaba, y la gente tan divertida que había en ella.
¿Existen rencillas profesionales entre tu hermana Amparo Larrañaga y tú?
No, somos socios, somos hermanos y somos amigos. Yo tengo la suerte de tener una familia a la que amo por encima de todo y no quiero que nadie se ofenda, pero por encima de todo mi madre y mis hermanos son mi identidad y yo sé que soy la de ellos. Image
¿Recuerdas tu primer papel?
Sí, lo primero que hice profesionalmente fue una frase que dije muy mal en el primer programa que hizo Pedro Ruiz para televisión. Antes de eso había trabajado como bailarín, como modelo, intentaba hacer de todo y pasó mucho tiempo hasta que me consiguieron una prueba y me cogieran.
De todos tus trabajos, ¿de cuál te sientes más orgulloso?
No lo sé, digamos que del último, de este mismo que estoy interpretando.
¿Por qué teniendo tantas tablas apenas haces cine?
He hecho algo de cine, pero pienso que el cine y el teatro son bastante incompatibles, a mí cada día me gusta más el teatro y, evidentemente, los trabajos que me ofrecen en teatro son mucho más sugestivos y apetecibles que los que me ofrecen para el cine.
Con Maribel Verdú presentaste un programa musical desde la isla de La Toja, ¿por qué has abandonado el mundo de la comunicación?
Sí, todos hemos cometido errores.
¿Por qué lo dices?
Porque pienso que fue un error haber presentado ese programa, no hay que desviarse tanto. Otra cosa sería presentar un programa sobre cine o sobre teatro. Mi mundo de la comunicación es el escenario y siempre como actor. Aunque parezca una paradoja no soy comunicador. Luis Merlo es comunicador si se esconde detrás de un personaje, entonces lo soy al cien por cien y salgo a comunicarme con la gente en el patio de butacas.
Sí, tengo proyectos pero como actor, yo no tengo ninguna ilusión por ser presentador.
¿Qué recuerdo tienes de tu abuelo, Ismael Merlo?
Yo me llamo Merlo en homenaje a mi abuelo. Era la persona más íntegra y más de una pieza que yo he conocido, un hombre terriblemente fuerte y un maestro de esos que, por desgracia, ya no nos quedan.
Con toda esa saga de actores de que se compone tu familia, ¿te gustaría trabajar en una obra con todos?
No, no me gustaría en absoluto. El trabajo es el trabajo y la familia es la familia. Sería muy difícil conjugar esas dos cosas, además creo que restaría credibilidad a la trayectoria de cada uno. No, no querría.
Fuente
Gracias a Jessica por la entrevista
Última edición por kiny el 10 Feb 2008 19:07; editado 1 vez
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..........será cosa de la maldición..........
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