A Elena Furiase le va a costar quitarse la etiqueta de nieta e hija de porque, aunque no se ha cambiado el nombre, todos saben que es una de las Flores. Pero esta actriz de 19 años lo lleva muy bien y asume sin enfadarse que todos le preguntan por Lola Flores y Lolita.
Con la única experiencia de haber hecho pequeñas obras de teatro con un grupo independiente y ensayos con su progenitora para La chunga, obra que no se llegó a estrenar, Furiase se presentó a una prueba para El internado y consiguió un papel fijo en la serie de Globomedia que hace una semana inició su segunda temporada en Antena 3. Muy liada por las muchas horas que pasa en el plató "y luego están las entrevistas, las fotos, los estrenos...Todo esto forma parte de la profesión, es lo que toca. No digo que hacer entrevistas sea la parte mala de la profesión porque te das a conocer, es bueno para llegar al público", Elena Furiase se expresa con una sorprendente madurez para su edad.
No parece llevar mal lo de las entrevistas. Entonces, ¿qué es lo más negativo del oficio que ha escogido?
Pues lo de la vida privada. Ya queda poco de privada, pero algo queda...
El pasado miércoles, Antena 3 inició el segundo ciclo de El internado. Al ser la serie revelación de la cadena, había muchas expectativas.
Todos esperábamos un poquito más, fue un poco choque. La competencia era muy grande porque se emitió el capítulo 200 de Hospital Central y el desenlace de Desaparecida. Tuvimos un 17% de cuota, lo que no está nada mal. Seguro que con el episodio de mañana subimos. Nosotros estamos bien, tranquilos, porque las nuevas tramas vienen cargada de emoción. Además, el Ondas nos apoya, tener ese premio en la espalda nos llena de ilusión y ganas de seguir. No estamos asustados porque esta serie da para mucho.
¿Cómo evoluciona su personaje, Victoria?
Al principio es una chica humilde y muy estudiosa que está en ese colegio gracias a una beca. No quiere decepcionar a su madre e intenta ayudar a su familia. En las siguientes emisiones se ve que deja un poco de lado los estudios, incluso están a punto de echarla, y se mete más a resolver los misterios. Hará cosas impensables en ella. De todas formas, es la más serena de todas sus compañeras.
La Elena Furiase del principio no se desenvuelve como la de ahora.
Es que en esta serie lo estoy aprendiendo todo: a estar en un plató, hacerme con la cámara y el micrófono, dar la réplica a los demás. En definitiva, estoy actuando. A lo mejor ya sabía lo que era interpretar, pero como nunca lo había hecho... Empecé como Victoria, descolocada, y ahora estoy mucho más suelta y tranquila. No me pongo como loca con las frases que me tocan, antes sí porque no sabía el tono ni como tenía que hablar. En los primeros capítulos estaba más rígida, y creo que se ha notado porque todas las críticas que me han hecho son buenas, lo que agradezco mucho porque me lo he currado.
¿Qué es lo que más le gusta de la televisión?
Antes, cuando la veía como espectadora, sólo pensaba cómo lo harían. Ahora, ya metida dentro, veo que su ritmo es casi inalcanzable. No tienes tiempo ni de respirar. Es la pequeña pantalla, pero aquí todo es a lo grande, monstruoso. Además, es muy difícil hacerte un hueco porque hay un montón de todos: de rostros nuevos, de programas, de series...
En El internado hay intérpretes de varias generaciones, unos muy conocidos y otros no tanto.
Y todos nos apoyamos mucho. Somos una familia. Los pequeños nos respetan a los jóvenes, nosotros a Luis Merlo y Luis a Amparo Baró. Veo a Amparo y flipo. Yo creo que la tele es tan cercana porque se funciona como en una familia. Yo tengo una en casa y otra aquí, en Globomedia.
Si algún día tiene que hacer trabajos alimenticios, puede que su cambie de opinión.
Puede. Mira, desde pequeña sabía que quería ser artista: cantante, presentadora, modelo...Iba con mi madre y me picó el gusanillo. Y, como para modelo no tengo aptitudes y no sé cantar, pues lo mío era interpretar.
Cuando uste hizo la prueba para El internado estaba en la Universidad estudiando Comunicación Audiovisual.
Recuerdo que les dije a mis amigas que tranquilas, que seguía en la Universidad. Cuando me dieron el personaje no me lo podía creer. Entonces, dejé la Universidad porque no estaba muy contenta y me metí de lleno con el trabajo. Creo que no me he equivocado.
¿Qué le dijo su madre?
Ella también dejó los estudios en su momento y le fue bien. Toco los mismos palos que ella. Cuando le comenté que quería seguir sus pasos me dijo que me lo pensara, que era muy duro, pero que si era lo que me hacía feliz, adelante.
En esta nueva entrega tienen nuevos compañeros, entre otros a Alejandro Botto.
Se han adaptado muy bien. De Botto ¿qué te voy a decir? También viene de una gran familia y es argentino, lo que me llega de manera especial por mi papá.
Su casa ha sido su escuela y también el mucho cine y televisión que ha visto.
He sido fan, fan de Médico de familia, Compañeros y 7 vidas. Y de las nuevas me encantan El síndrome de Ulises, Cuestión de sexo y, por supuesto, El internado. Las producciones españolas me enganchan más que las de fuera porque conozco a los actores y son más cercanas a la realidad, con la excepción de la nuestra que es más de suspense y fantasía.
Entonces, no es espectadora de ficción foránea.
Veo House, Perdidos y Prison Break.
Creo que tiene puestos los ojos en el cine.
Es el medio que más me llama la atención. El teatro me da mucho respeto y, además, no te puedes ganar la vida. Los escenarios están bien para experimentar, pero no te dan de comer. Voy mucho al cine y aquí sí me tiran más las producciones norteamericanas, aunque también veo cine español. El orfanato me pareció espectacular.
¿Le interesaría hacer las Américas?
¡Por supuesto!. Primero quiero asentarme aquí y luego irme fuera.
Me han dicho que su lista de actores favoritos es interminable.
Tengo muchos. Al Pacino, Robert de Niro, Michael Caine, Juliette Binoche, Angelina Jolie, Blanca Portillo, Lola Dueñas, Adriana Ozores, Loles León y Penélope, que es maravillosa.
Cuando se mira al espejo ¿cómo se ve?
Natural, paciente y educada.
Ha sido objetivo de las cámaras desde que era un bebé.
Desde que estoy en la tele me ven por la calle y me dicen que soy la de El internado, que les gusta lo que hago y, al final, me dan un beso para mi madre. Poco a poco voy haciendo mi camino. Me gusta que recuerden a mi familia cuando lo hacen con respeto y cariño.
¿Pensó en cambiar el Furiase por Flores?
No. Mi nombre es Elena Furiase y soy una Flores, la primera de la tercera generación porque ya está despuntando la cuarta.
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