La actriz ha sido una de las nuevas caras de El internado tras su longeva participación en la serie de TV3 El cor de la ciutat
Mariona Ribas creció profesionalmente hablando en la serie de TV3 El cor de la ciutat. Allí conocimos por primera a vez una joven de tan sólo 15 años, que disfrutaba de su primera experiencia laboral. Con el personaje de Marta no sólo logró ser uno de los puntales de la serie-cinco años seguidos y dos temporadas de apariciones esporádicas, sino que también pudo seguir el camino de otros compañeros de reparto y conseguir papeles secundarios en series nacionales como Hospital Central, MIR o Gominolas. Mariona ha sido una de las nuevas caras de la tercera temporada de la serie de éxito de Antena 3 El internado y ahora no esconde su deseo de volver al teatro. A sus 24 años de edad, tiene una larga carrera artística por delante.
Mariona, empecemos con intriga. ¿Cuál es el secreto de El internado?
No te lo voy a contar (ríe).
¡Ya lo sé! Me refiero al secreto del éxito que está teniendo la serie…
(Sonríe). Eso sí. Pienso que el secreto de cualquier serie es que el público se identifique con los personajes. El internado es una serie que sabe combinar bien las tramas personales, de amor, amistad o familia, con el misterio, que es la parte más morbosa. También juega a su favor la cantidad de edades que abarca, desde los más pequeños, que tienen seis años, al personaje de Ampara Baró. Hay muchos adolescentes, que no están en un internado, ni tienen los mismos problemas que los jóvenes de la serie, pero que se sienten identificados con sus problemas personales, y eso creo que les acerca mucho.
Usted se ha incorporado en la tercera temporada. ¿Cómo recibió la noticia de que formaría parte de una de las series actuales con más éxito?
Te diré la verdad, no desconocía que existía la serie, pero no la había visto nunca. ¡Tuve mucho trabajo para ponerme al día! Fue un Youtube total, ¡venga a pedir capítulos! (ríe).
Rompe con el esquema de personaje al que nos tenía acostumbrados, al menos para el público catalán. ¡Ahora es mucho más perversa!
¡No! En el último capítulo de la temporada quedó claro que en esta serie no hay ni buenos ni malos. Lo que está claro es que es un personaje muy distinto a los que había hecho hasta el momento y esto me fascinó. Un personaje misterioso con un componente físico muy importante, con peleas, alguna secuencia colgada de patas arriba… Para mí ha supuesto un pequeño reto personal.
¿Qué le ha quedado?
Para mí ha sido un lujo sobre todo porque soy una gran admiradora de Natalia Millán. Me he perdido algunas cosas suyas de teatro y me ha sabido muy mal, pero es una actriz que me encanta por su forma de trabajar y por las caras que puede llegar a enseñar. Después hay actores que quizá no están tan bien valorados, como Raúl Fernández y que es un grandísimo actor y compañero, he trabajo muy bien con él. Quizá no tiene la luz que requiere pero es un chico con mucho talento.
¿Y qué me dice de los más jóvenes?
Sí, claro, los cuatro jovencitos son muy buenos.
Los cuatro jovencitos y las dos niñas pequeñas que a mi me tienen fascinado. ¡Son actrices potenciales con tan sólo siete años!
(Sonríe). Es una cosa increíble porque son muy cariñosas. He trabajado muy poco con ellas pero se hacen querer muchísimo y rápidamente te hacen partícipe de sus historias y de sus vivencias. Creo que son dos talentos, tienen caracteres muy distintos pero se complementan a la perfección.
Entró a formar parte de un equipo que ya estaba muy rodado, a diferencia de El cor de la ciutat en la que participó desde el inicio. ¿Notó la diferencia?
A nivel profesional el recibimiento fue muy positivo. Trabajan mucho y el grupo de actores adolescentes son muy profesionales. Lo que pasa es que no he tendido suficiente tiempo como para crear una familia, como en el caso de El cor de la ciutat. Al no vivir allí la relación personal es más complicada.
Si hablamos de televisión nacional la hemos visto a pinceladas en algunas series como MIR, Hospital Central o Gominolas. ¿Su reto profesional es obtener más presencia en la próxima serie?
Bueno, algunas son pinceladas y otras creo que no tanto. En Gominolas formaba parte del equipo protagonista, aunque la serie durara poco, pero esto ya es otro tema (sonríe). Y MIR fue un personaje de toda una temporada a pesar de que la incorporación fue en el capítulo cinco, pero fue un papel con el que disfruté muchísimo, además de que estar rodeada de gente que conoces siempre es positivo.
Difícil no es. De El cor de la ciutat a Hospital Central hay un paso. ¿Cuántos actores han hecho el cambiazo?
(Ríe) Sí, sí, es así. ¡Pero eso es muy positivo para los actores catalanes! Creo que la serie Hospital Central tiene dos ventajas. Por un lado, la productora y la gente encargada de los casting aprecian mucho a los actores catalanes, y por el otro, es una serie que tiene muchos personajes capitulares y eso hace que se necesite gente nueva en cada capítulo. Esto para los actores catalanes es la primera puerta porque parece un paso pequeño, pero para nosotros no lo es porque es la primera participación en una serie nacional y la primera oportunidad para mostrarnos fuera.
Sí porque dentro la conocemos desde que tenía quince años. ¿Cuántos años son de El cor de la ciutat?
Cinco años con una presencia fija y dos años con intervenciones esporádicas, más el inicio de esta temporada que se vio interrumpido por mi participación en El internado.
¿Se acabó quemando Mariona con Marta después de tanto tiempo dando vida al mismo personaje?
Yo te daré mi punto de vista que a lo mejor no coincide con el de otros actores que ya estaban consagrados en el momento de la serie. Para mí significó mi primer trabajo, mi primera experiencia profesional, con una edad muy joven, y El cor de la ciutat significó mi paso de actriz amateur a actriz profesional, unos años fantásticos en los que hicimos mucha piña con la gente más joven, y con un plantel de actores que hacían de padres y familiares y que nos enseñaron muchísimo. Así que para mí no fue duro ni me quemó en absoluto.
¡Usted ha pasado de niña a mujer delante de los ojos de toda Cataluña!
(Ríe). Espero que la gente esté contenta con mi evolución…
Mariona, no le hablo sólo del físico, ¡hay una evolución profesional total! Pasó de personaje secundario a protagonista en cuestión de pocos años…
Es bonito ver que hay una evolución. Una serie diaria durante cinco años te da mucho para comparar. Creo que el crecimiento del personaje de Marta se debe mucho a la relación amorosa con David y a la que la gente le tenía un afecto impresionante. En la tercera y cuarta temporada cogieron un protagonismo importante, quizá más de lo se había previsto en un principio, ya que tenía que ser una relación más.
¿Cómo valora el cambio de escenario y de mentalidad que hizo la serie con su aterrizaje en Sants?
Fue un punto de inflexión que pudo desconcertar al público, pero si la intención era continuar con la serie es cierto que habían personajes de peso que necesitaban un tiempo de desconexión. Evidentemente, nadie se plantea que estos personajes sean reales porque nadie puede aguantar un ritmo de tragedias tan alto, pero para que el personaje pudiera crecer necesitaban de este pequeño descanso.
¿Y qué hace ahora Mariona Ribas, descansar o preparar nuevos proyectos?
Ahora mismo no sé que voy a hacer. Siempre que puedo voy estudiando, ahora acabo de terminar un curso intensivo de inglés. Profesionalmente me encantaría hacer algo de teatro porque hace tiempo que no hago nada y me gustaría muchísimo. ¡Pero solo con desearlo no es suficiente! (sonríe).
Fuente
+ Ver vídeo (Audio en catalán)
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Elsa, la madre putativa de Iván... jojojojo
- Yon no tiene talento, el talento es Yon -
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Se ve que ésta ya dijo antes de morir todo lo que tenía que decir.









