He pasado de gay extrovertido a profesor contenido
El hijo de Carlos Larrañaga y María Luisa Merlo compaginará la tercera temporada de El internado con una nueva versión de la obra teatral Arte.
Turno de oficio fue su primera oportunidad de ponerse frente a la cámaras de televisión, después vendría Canguros, donde interpretó al novio de Maribel Verdú, Señor Alcalde, Hostal Royal Manzanares y, finalmente, su interpretación más popular, la de Mauri en Aquí no hay quien viva. Hace apenas un año Luis Merlo se enfrentaba al reto de hacernos olvidar un personaje carismático como pocos y ya podemos afirmar que el reto está superado. Luis es ahora Héctor de la Vega, un riguroso y contenido profesor de colegio con el que el actor ha vuelto a enamorar al público. Orgulloso de sus casi 42 años recién cumplidos, el actor afirma hallarse en una de sus mejores etapas, ha encontrado la serenidad a nivel personal y en el terreno profesional llegan a sus manos los mejores papeles. El hijo de María Luisa Merlo y Carlos Larrañaga compaginará la tercera temporada de la exitosa serie de Antena 3 El Internado con un nuevo montaje teatral de Arte, en el que compartirá escena con Álex O’Doherty e Iñaki Miramón.
¿Qué nos puede contar de la tercera temporada de El internado?
Esta temporada se explican muchas cosas de la vida de Héctor, de su pasado y de por qué está aquí. Va a ser una temporada muy rica para él. Lo demás, aún es secreto.
Creo que ni siquiera vosotros sabéis lo que va a pasar con las tramas…
Muchas cosas no las sabemos, nos vamos enterando sobre la marcha y eso es bueno porque construyes el personaje sobre la base y luego vas incorporando situaciones. Héctor es un personaje comprometido con la enseñanza, tiene una relación de pareja conflictiva, aparece en su vida una nueva mujer y un gran amigo de la infancia. Sobre esa base, se suceden nuevas circunstancias que le llenan de contradicciones.
¿Cómo estás viviendo la expectación que ha creado la serie?
Siempre me da miedo, porque no comprendo por qué deciden ver o no ver algo en lo que trabajo. Cuantos más años tienes, más miedo pasas, porque más responsabilidades tienes. En el teatro siempre pienso que no van a venir a verme, porque tienes que convencer al público de que salga de casa, pero en televisión todavía es más difícil porque tienen que dejar de ver otras cosas para verte a ti. Me exijo a mí mismo emprender todos los proyectos que acometo con las mismas ganas y con la misma ilusión, pero conseguir o no llegar al público es algo que se me escapa.
Has conseguido que incluso olviden a Mauri
Sí, ahora ya soy una trilogía: Luis Merlo para los que me siguen desde que empecé, Mauri para unos y Héctor para otros. Como intérprete tengo que buscar dentro de mí todo tipo de registros, pero, cuando me ofrecieron el proyecto, fui muy sincero con ellos, quería correr el riesgo de intentarlo pero me parecía extraño que ellos se arriesgaran. Mauri era un personaje que podía haberme marcado a fuego, pero desde el primer capítulo empezaron a mirarme de otra manera, ha sido un gran éxito para mí porque soy de naturaleza pesimista y no tenía claro que fuese a funcionar. La prueba ha sido superada, he pasado de ser gay extrovertido a convertirme en un profesor contenido
Ahora los jóvenes quieren ir a un internado
¿Cómo estás viviendo el fenómeno que se ha creado a raíz de la serie?
Es una cosa tremenda, el poder de la ficción es algo increíble. Las asociaciones de padres nos contaban que se ha acabado para ellos la amenaza de mandar a sus hijos a un internado si no estudian. Ahora, los jóvenes de este país quieren ir a un internado.
Vas a volver al teatro con la obra Arte…
Estrenaremos el 19 de agosto en Bilbao, haremos una gira por toda España y en enero llegaremos a Madrid. Comparto escena con Álex O’Doherty e Iñaki Miramón. Voy a interpretar a Iván, el papel que hacía José María Flotats. Es un gran reto. Pero las funciones están ahí para hacer diferentes lecturas e intentar aportar otras cosas.
¿Es en el teatro dónde más a gusto te encuentras?
El teatro es la gran escuela del actor, te enseña mucho porque todo lo que sucede es ahí y en ningún sitio más, hay que encontrarlo en los ensayos, hacerlo llegar al público y mantenerlo vivo representación tras representación. Pero con la televisión sientas en la butaca a varios millones de personas en una sola noche y, curiosamente, te conviertes en parte de la familia. A veces, estás nervioso o cansado y, cuando te paran por la calle no respondes como deberías y ves una cara de decepción espantosa; yo intento siempre disculparme cuando me pasa eso porque entiendo que soy como un primo para ellos.
Ensayar supone una amargura para mí
¿Cómo preparas tus personajes?
Es obligatorio rascar en tu mundo emocional para averiguar que puedes dar a cada personaje, pero ese rascar duele, cada vez que haces un cambio de registro te arriesgas mucho, pero si no pasas por ello acabas siendo una copia de ti mismo. Ensayo mucho cada personaje, busco cómo sería y, cuando lo tengo construido, lo saco a la tarde una calle para ver cómo reacciona la gente.
¿Cuándo disfrutas más: preparando el personaje o recogiendo sus frutos?
Admiro mucho a los donjuanes, porque a mí el proceso de seducción me pone de los nervios, yo estoy deseando acomodarme para poder decirle al otro: mira qué a gusto estamos aquí. Con los personajes me pasa igual, el proceso de ensayos es una amargura para mí, porque el ideal que tengo del personaje siempre es más grande de lo que yo puedo llegar a conseguir. El actor siente mucho miedo, pero no es bueno deshacerse de él por completo, hay que rellenar los espacios que deja con buenos compañeros y emociones sanas.
Dicen que eres tremendamente generoso trabajando..
No, mis compañeros lo son mucho más que yo, lo que ocurre es que son muy jóvenes y me miran como miraba yo a otros cuando empecé. Lo único que hago es tratarles como me hubiese gustado que me tratasen a mí y como algunos me trataron. He crecido mucho trabajando con ellos.
Tienes un gran sentido de la responsabilidad…
A veces excesivo, pero conmigo mismo. Mi abuelo Ismael Merlo decía que éste era el único oficio en el que uno empieza siendo soldado raso y llega a coronel para convertirse en soldado raso de nuevo. Y es verdad. Dentro de un año y medio, Luis Merlo estará quemado para televisión y tendrá que empezar de cero. El día que Luis Merlo quiera dejar de aprender se morirá.
¿Es heredada esa disciplina?
Pienso que sí, me han educado en la disciplina del escenario, he jugado entre bambalinas y allí había que jugar entre susurros. Me han enseñado a no tomarme demasiado en serio ni el éxito ni el fracaso. Los actores vivimos con el juicio de la crítica, del público y de la profesión permanentemente en pie y tenemos que relativizar.
¿A quién recurres cuando buscas sinceridad?
La opinión sincera sólo te la puede dar la gente que te ama y ésa es la única que importa, todas las demás están mediatizadas
Se paga un precio muy alto por el éxito
¿Se paga un precio por el éxito?
Sí, por el éxito y por todo se paga un precio. Mi vida está un poco más vacía ahora que tengo éxito, no puedo ver a la gente que quiero tanto como me gustaría, pero no voy a quejarme cuando hay grandes actores con mucho más talento que yo trabajando como camareros. Gracias a la iniciativa de mi hermano Pedro, hemos conseguido que un teatro de casi 100 años de antigüedad no se convirtiera en un banco, eso ya es suficiente éxito para mí.
Los actores estáis siempre en la cuerda floja, tal vez sea ese vuestro precio más alto...
Así es, antes de Aquí no hay quien viva, tuve que pedir una ampliación del crédito para que no me quitaran la casa y ahora me he comprado dos. Puede que pasado mañana las tenga que volver a vender...
Última edición por kiny el 24 Jun 2008 20:36; editado 1 vez
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